miércoles, 2 de mayo de 2012

OTOÑO
La estación del metal

        El Metal es austero como una extensa pradera desolada antes de las lluvias invernales, tan afilado como el alto pico de una montaña asomándose a través de la neblina a un cielo limpio y despejado. Esta fase representa el poder de la contención, la separación y el refinamiento.
        El otoño es una época en que las cosas se marchitan y se deterioran. Las hojas caídas se descomponen volviendo al suelo, mientras los restos de las cosechas son enterrados con el arado. Las flores mustias y los frutos caídos fertilizan el suelo para el crecimiento del año próximo. La savia de los árboles se asienta etaln su interior, descendiendo hacia las raíces. Es el momento de eliminar lo innecesario, de guardar sólo aquello que será preciso para el invierno. 
        El Metal, procedente de la tierra, es una sustancia pura que se genera por un proceso de reducción. Derivado del concepto alquímico de convertir los metales básicos en oro, esta fase representa la transformación de los materiales groseros en esencia pura. El otoño es una época de evolución a través de la reducción. La materia vuelve a su origen preparándose para su posterior renacimiento: los frutos podridos dejan sus semillas, y el material que se descompone nutre el germen que se reproducirá en la primavera. 
       Con el otoño llega el sentimiento de recoger, de guardar, mezclado con la sensación de pérdida cuando la luz empieza a debilitarse y el aire se enfría. El Yin crece mientras que el Yang decrece. Esta estación es también de cambio, pero así como la primavera era una época expansiva de apertura y proliferación, el otoño es una época contractiva de recogimiento y resecamiento. El ciclo se completa en el otoño. El Nei Jing dice que la energía del otoño es la energía exterminadora: cortante, retractiva y supresora.